jueves, 19 de octubre de 2017

De Chopin: Sobre el supuesto 3er daguerrotipo

A principios de este año hice una entrada sobre el hallazgo de un tercer daguerrotipo de mi amor Chopin: Un tercer daguerrotipo

Hoy revisando el facebook del Instituto Fryderyk Chopin (fb Instituto Fryderyk Chopin) me encontré con la siguiente aclaración y quise compartirla en este espacio, con la finalidad de dar continuidad a la noticia de enero:

"Comunicado sobre la identificación de un supuesto tercer daguerrotipo que representa a Fryderyk Chopin.

En enero de 2017, el Sr. Alain Koehler y el Sr. Gilles Bencimon anunciaron el descubrimiento de una imagen desconocida de Fryderyk Chopin, que se presentó como un supuesto daguerrotipo representando al compositor. La discusión llevada a cabo en ese momento no tuvo a una solución a la cuestión de si estamos tratando con una tercera imagen ejecutada en una técnica de daguerrotipo o si el retrato es una reproducción fotográfica de una pintura o grabado en madera.

En el curso de los estudios encargados por el Instituto Fryderyk Chopin, la Sra. Małgorzata Grąbczewska, historiadora del arte especializada en fotografía del siglo XIX, autora de un artículo sobre la historia y la datación de un retrato daguerrotipo de Chopin ejecutado por el taller Bisson, estableció que la imagen del compositor en discusión no es un daguerrotipo, sino una reproducción de un fragmento de una pintura pintada por Ludomir Sleńdziński (1951?).

En el castillo de Ostrogski, en una exposición dedicada a Jerzy Żurawlew (la llamada Oficina de Jerzy Żurawlew), se presentó una reproducción de esta pintura, una copia fotográfica de ella fue la que se anunció como un tercer daguerrotipo retratando a Chopin. La pintura en su conjunto muestra a Chopin al piano con una vista de casi toda su figura. En el fondo, el artista presentó un fragmento del presunto mobiliario del apartamento del compositor con gran precisión. La pintura de Sleńdziński es propiedad de la Sociedad de Amigos de Bellas Artes en Cracovia." 

Fot. Przemysław Witek / Towarzystwo Przyjaciół Sztuk Pięknych w Krakowie.

martes, 17 de octubre de 2017

De Chopin: A 168 años de su muerte

Un día como hoy de hace ya muchos años Chopin dejó de respirar, pero nunca de existir.

Para recordarlo les propongo escuchar sus estudios en la interpretación de mi querida Val 



miércoles, 16 de agosto de 2017

De Lectura sobre Música: La Revista Pauta a formato digital

Aunque no es una noticia nueva, bueno tampoco es tan vieja, hoy me enteré que La Revista Pauta saldrá en formato digital, presumiblemente en el próximo otoño. Esta noticia si bien me da mucho gusto, pues en este formato muchas más personas se interesarán por leerla, también me causa un poco de temor de que desaparezca el formato impreso, ya que personalmente no me gusta la lectura digital y solamente recurro a ella cuando no queda más remedio. Pero bueno este mundo y la vida está lleno de cambios y seguro este será para bien. 

Aquí la noticia completa: la-revista-pauta-al-mundo-digital de la cual transcribo este texto que me gustó. Por cierto iré a ver qué nuevas pautas me encuentro y de paso algún libro de Don Eusebio Ruvalcaba.

- El surgimiento de la revista, recuerda Mario Lavista, se dio a partir de una inquietud: ¿Por qué no hay una revista de música? ; y a una sugerencia del compositor Carlos Chávez: "Si quiere una, hágala". Así, el músico contactó a Guillermo Sheridan, Ignacio Toscano, Francisco Hinojosa y el guitarrista Federico Bañuelos. El nombre de la revista lo propuso Rodolfo Halffter porque no sólo hacía referencia a las hojas pautadas para escribir música, también porque el objetivo era marcar una pauta. Y así fue.

"... me parece que Pauta siempre ha estado cruzada con la literatura. Hay una especie de linaje de escritores para los cuales la música es el centro de una reflexión acerca del hombre y del mundo, en México pienso en Salvador Novo, Jorge Cuesta, Eduardo Elizalde, Eusebio Ruvalcaba, en fin, muchos. Y siempre me ha parecido importante que los músicos conozcamos lo que ellos han escrito. No hay un número en el que no haya poemas, relatos, ensayos, cuentos " -

Y mientras sucede este cambio les presumo que mi lista de lecturas pendientes sigue creciendo, sin dejar de ser un gusto. Me aplicaré, porque ya me anda por leer este libro.

Regalo de cumple


miércoles, 2 de agosto de 2017

De George Sand: Los funerales de Luis XVIII

Lo que en la actualidad se conoce como depresión post parto fue lo que le pasó Aurore, después de tener a su bebé se volvió melancólica y triste, al ver esto Casimir intenta alegrarla y van a visitar con sus amigos de Plessis y también van a París en donde deciden permanecer una temporada, ya que el humor de Aurore se ve favorecido, se establecen en una casita en los alrededores de París, pues es justo lo que pueden pagar y están contentos en ese lugar. Durante este tiempo Luis XVIII muere y se celebran los funerales, en su autobiografía George Sand dice que es el último gran acontecimiento de este tipo, por lo que me permitiré transcribir sus impresiones:

“En esa época se desarrolló una solemnidad magnífica, la última de esa especie que se vio en Francia. Fue la ceremonia de los funerales de Luis XVIII, en Saint Denis. La nación entera llevó luto por la muerte del monarca. Cosa extraña: ese luto fue usado espontáneamente como una moda y, después de haber luchado yo contra lo que me parecía una hipocresía o una adulación, me plegué a él para no quedar como una mancha de color en medio de las otras mujeres vestidas de negro. Las que me rodeaban pertenecían a la oposición bonapartista o liberal y, sin embargo, riéndose llevaban esas ropas fúnebres diciendo que el negro sentaba bien y que  de no usarlo pareceríamos provincianas o almaceneras.

Ya en el funeral, el espectáculo era terrible. Las paredes estaban tapizadas de negro y sobre este color destacaban infinitas velas encendidas. En la nave central del templo un haz luminoso enorme cegaba la vista. La hermosa arquitectura de la basílica estaba completamente perdida bajo los drapeados; la profusión de luces deslumbraba. Se necesitaban dos horas  por lo menos para acostumbrarse a la oscilación de las luces sobre el terciopelo opaco. Una persona dijo a mi lado: ‘Esto no es hermoso, es horrible. Parece el infierno o un templo de brujos.’

Una música admirable se oía como sordina. La ceremonia era inacabable. La oración fúnebre,  pronunciada en voz muy tenue, no fue oída por nadie. Luego llegaron todos los príncipes de la familia real con trajes de luto en color violeta que recordaban a los de los últimos Valois. Ese día vi por primera vez a Luis Felipe, entonces duque de Orleans. Aún tenía aspecto joven.  El duque de Orleans se movía con soltura. A mi alrededor algunas personas lo ponderaron y otras criticaban su aspecto audaz y burlón. Por último llegó el momento verdaderamente dramático; es decir cuando el enorme ataúd de plomo fue bajado a la bóveda abierta. Las cuerdas se rompieron y los guardias de corps que lo llevaban casi fueron arrastrados y aplastados. Por fin a las cuatro de la tarde pudimos salir de la iglesia, en la que habíamos entrado a las ocho de la mañana. Nunca me pareció más hermosa la luz del día y la sensación de aire puro.”

Por supuesto que en el texto George nos deja leer su tono de sarcasmo y hasta de burla.

En el tema de la Corredera, la entrada anterior les comenté que correría el XI Medio Maratón de la CDMX. Lo corrí y lo disfruté mucho, aunque sí he resentido los meses que tuve que parar por mi lesión y esto se reflejó en que ya por el kilómetro 18 me sentía muy cansada, pero saqué ánimos para continuar y terminar, claro que no contaba con 500 m de más en la ruta, porque no se midió bien la distancia (mi reloj marcó 21.72km), en fin como siempre fue una fiestota y estoy contenta de haber participado y decidida a sacarme la espinita en cuanto al tiempo logrado. Muchas gracias a los centinelas y al servicio médico quienes me auxiliaron regalándome vaselina pues me rocé.

Por cierto que siempre me acuerdo de la rola con que piso meta en las carreras significativas, pero esta vez no logro recordar, creo que era tanta mi emoción y necesidad de terminar que no hice caso de nada más y eso no está nada mal. Pero sí me acuerdo que cuando iba por la fuente de la diana y pude ver la meta en mis oídos sonaba: Un Sospiro de Franz Liszt.

Aquí completa mi Playlist XI MM CDMX por si gustan echarle un oído, yo la escuché en random y faltan algunas rolas que no encontré en el Spotyfi

Este año la medalla del medio maratón de la CDMX es la C de méxiCo, pero para mí es la C de mis cariños: C de mamá, C de familia, C de mi amor Chopin.




martes, 25 de julio de 2017

De Corredera: Voy por el XI Medio Maratón de la CDMX

El próximo domingo se corre el XI Medio Maratón de la CDMX, estoy muy contenta y emocionada de haberme recuperado de mi lesión lo suficiente para poder participar en él. Tengo claro que correré más despacio en comparación de las dos ediciones anteriores en las que he participado (en las que tampoco fui tan veloz jajaja), pero no me importa, como me dijo mi querida amiga Gaby: “cada carrera tiene un objetivo”, y mi objetivo en este medio maratón será terminarlo sin contratiempo, disfrutar de la ruta, mi música, de cada zancada y del viento en mi cara, disfrutar de ser parte de “esos locos que corren”.

¿Qué será lo que escucharé en 21km?


miércoles, 19 de julio de 2017

De Chopin y Liszt: Algunos memes

El día de ayer Amigos de la OFUNAM publicó en su facebook (@PatronatoyAmigosDeLaOfuman) este meme y me divirtió mucho:




Tras compartirlo en mi propio facebook, pensé en buscar algunos de mis amores: Chopin y Liszt y he aquí lo que me encontré:

Este trío de clásicos, debo decir que tengo la fortuna de tener una bolsa como la de la imagen, me la trajeron de Londres y es un recuerdo lindo de una persona a quien estimaré por siempre.













El siguiente de mensajería es muy bueno:



Un par de Liszt:



Y esta otra imagen del húngaro, que no es meme, pero no me pude resistir a incluirla, porque se le mira muy guapo:



Este de ambos y que es un recordatorio que me lo tomaré personal, ya que no debe importar lo ocupados y entretenidos que sean mis días, debo encontrar en al menos un par de ellos a la semana, el tiempo para sentarme al piano y practicar.


Este es el último y mi favorito:





lunes, 17 de julio de 2017

De Chopin: Sus retratos

Estaba hojeando la Revista Pauta dedicada a Chopin, en busca de algo que pudiera compartirles, y me encontré la explicación de un par de retratos de mi amor Chopin, hechas por Alfred Cortot. Me permitiré agregar otros dos retratos muy famosos del músico polaco y que son mis favoritos:


Data de 1836 y fue pintado por la mismísima María Wodzinska, en la época en la que era novia de Chopin, ya sabemos que ese noviazgo no se concretó, debido a que los padres de María se opusieron por la débil salud de Federico. Este retrato se encuentra en el Museo Nacional de Varsovia.

Mi favorito es el retrato más conocido de Chopin, el cual fue pintado en 1838 por su amigo Eugène Delacroix, se dice que el pintor tenía la intención de mostrar en el mismo cuadro tanto a Chopin como a George Sand: El lienzo mostraba al compositor tocando el piano mientras la escritora está sentada a su derecha escuchando la música y cosiendo. 
Sin embargo, como sucedió con su relación, las pinturas permanecieron separadas, poco después de la muerte del pintor, el cuadro fue partido en dos: Una, la del músico (mostrándose sin el piano), se expone actualmente en Paris, en el museo del Louvre; y la de la escritora se encuentra en Dinamarca, en el Museo Ordrupgard de Copenhague.


Ahora sí voy con lo que encontré en la Revista Pauta:

“Alfred Cortot, sobre el retrato atribuido a Luigi Rubio.

Demacrado, con más melancolía que dolor, el conmovedor rostro aparece marcado por los estigmas de la enfermedad que no perdona. La boca y en mentón siguen siendo los de un adolescente, salvo que los labios están exangües y la línea del óvalo embebida de inquietante fragilidad.
Sólo una trémula nariz borbónica –objeto de sus constantes bromas y que en otros podrá calificarse de sensual- opone a esos amenazadores índices de consunción interior el extraño ardor de su vitalidad.
Está aquí tal y como su mensaje sonoro nos invita a imaginarlo y maravillosamente próximo a la ternura compasiva que nos inspira su breve y dolorosa existencia, dividida entre una irresistible necesidad de confianza y un instintivo terror a la decepción.”

Es importante mencionar que este retrato claramente fue atribuido durante mucho tiempo a Luigi Rubio, hoy se sabe que en realidad fue pintado por Teofil Kwiatkowski en 1843.

“Alfred Cortot sobre la fotografía.

Embebido de cierta gravedad, el ancho rostro de salientes fuertemente acusados despierta una especie de concentración amarga y casi de rechazo instintivo a dejarse captar así por un medio extraño a los fenómenos del espíritu y de la sensibilidad.
Una fatiga extrema a sus rasgos contraídos se lee con evidencia. Una fatiga que lo mismo podría ser la señal involuntaria de una defensa interior. La mirada firmemente tensa y casi malintencionada, los labios nerviosamente crispados, todo prueba falta de abandono y espontaneidad.
La placa sensible solo ha retenido del ser una apariencia transitoria y propiamente exterior a su verdad profunda. Sólo ha captado un rostro del que estaba ausente el alma, una envoltura corporal en la que, por un momento, no habitaba su espíritu.”

La fotografía fue tomada por Louis-Auguste Bisson en 1849, mismo año en el que Chopin muere.

Y bueno muy personalmente puedo decir que el retrato que pintó María me gusta mucho, porque se mira un Chopin guapo y contento, el de Delacroix me fascina, por ser una imagen sumamente romántica; mientras que el de Teofil Kwiatkowski no me gusta mucho, y el daguerrotipo, vaya pues me encanta que Chopin se haya animado a hacérselo, pues el daguerrotipo es el antecedente de la fotografía que es otra de las cosas que más me gustan y disfruto, pero sí, se le ve atormentado, no muy a gusto en esa imagen, recordemos que fue hecho en el mismo año de su muerte, cuando su salud estaba ya muy minada y supongo que eran pocos los momentos en los que no se sentía mal. 

Y esta frase de Cortot se va para mi colección: 
"una irresistible necesidad de confianza y un instintivo terror a la decepción" 

miércoles, 5 de julio de 2017

De Corredera: La G15K

El domingo pasado corrí la carrera que Gatorade organiza cada año en esta bella CDMX, es de 15 km, en una ruta sumamente bonita: Reforma - 2ª Sección de Chapultepec - 1ª Sección de Chapultepec.

En esta edición no le bajé a mi tiempo, muy al contrario, se incrementó en 10 minutos, triste caso; y es que al inicio de año hice mal un estiramiento y me provocó una lesión en los músculos de la cresta ilíaca del lado derecho, lo cual derivó en cero correr y cero ejercicios de fuerza durante 4 meses, y por ende tristeza absoluta. Actualmente estoy agarrando nuevamente el paso; y cuando la Doctora de la Dirección General de Medicina del Deporte de la UNAM me dio de alta, fui feliz, primero porque ya podía regresar a la corredera poco a poco y también porque dio luz verde a correr la G15K, obvio según me sintiera, y aunque todavía hay un remanente de ese dolorcito al terminar cualquier carrera, es muy leve y hasta cierto punto está dentro de lo normal. Bien pues mientras corría el domingo y veía en mi reloj que mis parciales no se acercaban a lo que fueron el año pasado, en vez de sentirme triste me dije “ya sabes lo que es no poder correr, y peor sería no estar aquí disfrutando de la carrera, o ir caminando (como algunas personas lo hacen para completar esa distancia y ruta, que si bien es muy bonita también tiene sus subiditas que cuestan un buen esfuerzo)” y es que eso sí logré, no detenerme ni caminar, sólo aminoraba el paso en los puestos de hidratación.

He de decir que sentí mucha emoción al cruzar la meta, ver que lo logré, y que todavía tuve lo suficiente para hacer un pequeño sprint. Tengo la determinación de cuidarme y prepararme para el año que viene estar al 100 en esta carrera que sin duda es de mis favoritas.

Otra cosa que me gustó de esta G15K fue la playlist que preparé, está bastante retro jejeje, y es que he estado viendo la serie española Galerías Velvet (¡un culebrón!), cuyo sonundtrack simplemente me encanta, así que incluí varias rolas de esa banda sonora y también de la de una de mis pelis favoritas: Dirty Dancing, y es que ambos soundtracks tienen similitud. Incluí también favoritas y pues resultó una playlist muy amena. Aquí se las dejo por si la quieren escuchar: 

Debo decir que copié las canciones en mi reloj y sonaron de manera aleatoria, pero en este playlist de spotyfi las ordené según recuerdo fueron sonando, faltan un par que no encontré en la librería de spoty, y que son precisamente del soundtrack de Galerías Velvet: Come on ladies y Falling in love.

Una coincidencia feliz con respecto a la música, fue que al igual que el año pasado justo al iniciar la “subidita” del Castillo de Chapultepec sonó The Pretender, hace un año sí ordené la música a lo que quería escuchar en cada tramo, en este no y la coincidencia me encantó. Además fue muy chido cruzar meta con Heroes de David Bowie.

En el tercer bloque esperando la salida para correr 15km

jueves, 29 de junio de 2017

De George Sand: Se convierte en madre


Maurice Dudevant
Aurore se casa con Casimir en septiembre de 1822, pasado un mes de celebrado el matrimonio ella ya está embarazada y esto la hace muy feliz, espera con mucho amor a su bebé, inclusive cose y teje ropita para él, y aunque nunca antes había llevado a cabo estas actividades aprende rápidamente. En este período de tierna espera, Casimir la consiente mucho, era un buen hombre aunque algo burdo.

Al acercarse el momento de dar a luz a su primogénito, el matrimonio se traslada a París donde nace Maurice Dudevant el 30 de junio de 1823. Aurore estaba feliz de tener a su bebé en brazos.

Al regresar a Nohant, Casimir se hace cargo de la administración del lugar, y realizó muchos cambios, todos eran una mejora, sin embargo provocaron en la dueña cierta melancolía. Y entonces fue que despertó del ensueño de recién casada, y se dio cuenta lo diferentes que eran ella y su marido. Intentó acercarlo a sus gustos, pero Casimir era tosco y poco refinado, los libros lo dormían, el sonido del piano lo ahuyentaba de la habitación, lo que a él le gustaba era la caza, la bebida y la política local. George escribe de él: 
“Era honrado, capaz de afecto y excelente padre”
… y nada más.

En cuanto a la vida sexual del matrimonio Aurore no era feliz, Casimir se contentaba con satisfacer sus necesidades, pero lo que sentía o más bien no sentía su esposa, era algo que no le importaba, y pues así no se puede.

Palabras de George Sand: 
“A los 19 años, libre de inquietudes y pesares reales, casada con un hombre excelente, madre de un precioso niño, rodeada de cuanto podía halagar mis gustos, me atediaba la vida.”

Pd. Aquí mi Aurore, han abierto los retoños, pero no le veo más de ellos, espero que siga viva y linda como hasta ahora.

viernes, 9 de junio de 2017

De Chopin: Sus flores favoritas

He leído tanto en la red como en algunos libros que los colores favoritos de mi amor Chopin eran el blanco y el lila, por lo que no me ha extrañado saber que sus flores favoritas fueron las violetas, aunque realmente no hay ninguna relación en particular.

Al respecto un pequeño texto en el que Chopin se encuentra preparando su regreso de Londres a París en noviembre de 1848 y le hace una petición a su amigo Grzymala con respecto a que le compre violetas:

"... pide un ramo de violetas para que el corredor tenga su fragancia - déjame tener algo de poesía en casa"

El día de ayer que tuve vacación, fui a correr a los Viveros de Coyoacán, y al terminar di un paseo por los viveros de flores y me encantó; a mi paso encontré unas violetas muy bellas, cuyo centro es blanco y lo demás morado-lila, así que sin pensarlo mucho compré la macetita. Aunque había muchas otras flores muy lindas todas ellas, elegí las favoritas de mi amor Chopin y les he puesto el nombre de Aurore como se llamaba el amor de Chopin. 


Debo decir que aunque casi siempre he estado rodeada de flores, nunca he cuidado de alguna, espero que le guste el lugar que le destine en el escritorio de mi recámara y así tendré algo de poesía cerca de mi. 

Aquí otras bellezas que pude admirar en mi paseo por los viveros.


miércoles, 31 de mayo de 2017

De: Una pregunta





Yo: Monsieur Chopin, ¿qué equipo le gusta para ganar La Liga de Campeones de Europa de este año?


Chopin:


Y es que sí, también me gusta el futbol ¡HALA MADRID!

jueves, 18 de mayo de 2017

De Anne with an E

Terminé de ver la primera temporada de una nueva serie de Netflix, la cual es de una de mis historias favoritas para toda la vida: Anne Of Green Gables, la nueva serie se llama Anne with an E.

He de decir que tenía mis dudas sobre si me gustaría o no, ya que soy muy fan de los libros y de la versión de Kevin Sullivan de 1985 protagonizada por Megan Follows y el guapísimo Jonathan Crombie, aclaro, las dos primeras películas: Anne of Green Gables  y Anne of Green Gables: The Sequel, las cuales se apegan bastante bien a los primeros 4 libros de esta bella historia: Anne Of Green Gables, Anne of Avonlea, Anne of The Island y Anne of Windy Poplars. Hay una tercera película de Kevin Sullivan sobre Anne y se llama: Anne of Green Gables: The Continuing Story, la cual se sale completamente de lo que nos cuentan los libros y aunque de ninguna manera es mala, como que no me termina de cuadrar.

Bien pues Anne with an E, no solo me ha gustado, me ha encantado, no es una serie tan rosa, y aunque sigue ambientada en los primeros años del siglo XX, los creadores de la misma se han preocupado por “actualizarla”, podemos ver de una manera más oscura lo que vivió Anne antes de ser adoptada por los hermanos Cuthbert, el bullying escolar; vemos a una Anne menos perfecta, aunque a decir verdad el personaje en sí es todo menos eso y ese es precisamente su encanto, bueno pues conocemos a una Anne que ha sufrido su orfandad, con una cara llena de pecas, con el pelo de color zanahoria que siempre lleva trenzado, de boca grande y nariz linda, con ojos hermosos aunque no verde-grisáceo, que tiene un carácter fuerte, que cuando tiene su primer período se pone insoportable como toda adolescente, pero que también es noble, buena, animosa, parlanchina, soñadora y muy valiente.


Otra cosa que me ha gustado mucho es que conocemos un poco más del pasado de Marilla y Matthew Cuthbert y que no sólo los vemos como el par de buenas personas deciden cuidar de Anne como parte de su familia.

Los paisajes son hermosos, pude reconocer los riscos de New London en uno de los primeros capítulos y supe que todo pintaba muy bien desde que vi la cortinilla de inicio, en la que mientras nos listan los nombres de los actores y demás, se leen en ramas de árbol frases de la querida Anne:
  • "My life is a perfect graveyard of buried hopes."
  • "Will you swear to be my friend forever and ever?"
  • "But if you have big ideas, you have to use big words to express them, haven't you?"
  • "It would be lovely to sleep in a wild cherry-tree all white with bloom in the moonshine."


Hasta me dieron ganas de ver mis fotos de PEI, las cuales ya tenía un buen rato que evitaba mirar: Fotos Prince Edward Island 2008

En cuanto a la música también tiene muy buena selección, me gusta la rola del opening: Ahead by a Century (The Tragically Hip)

Aunque no deja de ser la favorita esa de las pelis de 1985: Anne's Theme (Hagood Hardy)

Ojalá pongan pronto la 2da temporada porque me quedé picada. 



viernes, 5 de mayo de 2017

De lectura de corredera: Correr en Femenino

Terminé de leer el libro “Correr en Femenino” escrito por Alexandra Heminsley, quien es, según leo al final del libro, periodista, locutora y negro literario (por cierto que esta expresión no la conocía y me entero que se refiere a  la persona que hace trabajos anónimamente en provecho y lucimiento de otro, que pone la firma).

El libro se anuncia como motivador para corredoras, que inician, que ya tienen experiencia y también para las que aún no se animan a entrarle a este deporte que es maravilloso. Y sí cumple con experiencias motivadoras y de las cuales se puede aprender, aunque la verdad me pareció un poco tedioso, ya que todas las anécdotas empezaban con un pero, salvo la del primer maratón de Londres que corrió, y que es el capítulo que más me gustó. En consecuencia, no es un libro favorito, pero tiene algunas perlas que vale la pena tener presentes.

Comparto con la escritora esa opinión de que correr es, aparte de ser una magnífica forma de ejercitar nuestro cuerpo, “es un honor, un privilegio y un regalo. Correr es una fuente de placer inconmensurable, de confianza en uno mismo y de compañerismo inesperado, correr nos aporta bienestar físico y claridad mental”. 

Les platico que en los últimos tres meses he pensado mucho en eso de que correr es también un privilegio, porque he estado lesionada y ha sido un privilegio del que no he gozado, me ha costado mucho (hasta la lagrima) el tener que estar sin poder correr, pero también he aprendido que debo ser disciplinada en cuanto a las indicaciones médicas, ser paciente y dejar que mi cuerpo descanse y se recupere el tiempo que necesite, todo esto en conjunto para poder tener un feliz retorno a esto de la corredera, porque eso sí, aunque en algún momento de pesimismo llegué a pensar que no correría más, no era algo a lo que estaba ni estoy dispuesta a resignarme, simplemente porque correr me hace feliz. Y mientras me vuelvo a calzar unos tenis para correr, mi piano el amor mío, ha sido mi gran consuelo, así como mi familia y mis amigos con sus porras y abracitos. 

Y volviendo al libro, precisamente sobre una lesión que la escritora sufrió estas frases: 

“Pero no era el dolor ni los tediosos ejercicios lo peor de esta experiencia, sino no poder correr.” 

“… pude observar el papel de mi mente en la recuperación, porque en el caso de las lesiones por correr suele pasar que no sabes hasta qué punto estás recuperada hasta que haces una carrera larga. Has de estar preparada para fracasar, pero no has de alimentar esa pequeña posibilidad”

Y también nos  dice: “¿Por qué hemos de ir hechas una facha cuando nos estamos esforzando? No creo que debamos ir así” Y es que no hay como verse linda a la hora de ir a correr, porque nunca nunca se debe perder el glamour jajajaja.

También recuerda a su padre, que en su juventud corrió 19 maratones: “… su silenciosa aceptación de que correr puede ser duro, pero que también merece la pena”

Nos platica de sus desventuras al ir por primera vez a una tienda especializada en running para escoger unos tenis, y de cómo lo superó y ahora se siente como pez en el agua, bueno hasta una serie de consejos lista al respecto.

De su primer maratón, el de Londres, en el que muy al principio se cayó y tuvo la fortaleza, de como le gritó en un calle su mamá Seguir y Sonreír al dolor: 

“La línea de meta parecía que venía hacia mí mientras cada parte mi cuerpo se debatía entre el esfuerzo final y el alivio intenso de estar a punto de cruzarla”

Del maratón de mujeres de Nike en San Francisco: 

“Eran mujeres intentando dar lo mejor de sí mismas. Se inspiraban entre ellas. Corríamos juntas.”

Sobre la música: “Iba recibiendo pequeños impulsos extra de vida con mi música, la intensidad de cada emoción que despertaba aceleraba el bombeo de mi sangre”

Y ahora mis frases favoritas:

“A veces lo único que se puede hacer es seguir adelante y esperar que las emociones pasen”

“No siempre es el tiempo lo que importa sino la experiencia, lo que sientes cuando estás ahí”

“Con las piernas fuertes y el corazón bombeando”

lunes, 24 de abril de 2017

De George Sand: Su único matrimonio

Una vez que se determinó que Aurore quedaría bajo la tutela de su madre, Sophie decidió que vivirían en París y sacó a su hija de Nohant, en su autobiografía, George nos dice que sólo le permitió llevar con ella algunos de sus libros: 

Mi madre sólo me permitió algunos libros preferidos. Despreciaba profundamente lo que ella llamaba mi extravagancia

En abril de 1822, Sophie decide visitar a un antiguo amigo de su esposo, eran compañeros de armas, se llamaba James Roettiers du Plessis, quien se encontraba casado con una mujer de 27 años llamada Angéle, James tenía 40 años y juntos tenían 5 hijos. Sophie se aburre muy pronto de esa visita, y decide partir dejando a su hija al cuidado de los du Plessis, ya que Aurore se encontraba muy contenta, además de que cabía la posibilidad de que pudiera encontrar algún pretendiente. Los du Plessis se encariñan con Aurore, quien al convivir con ellos se pudo dar cuenta que el formar una familia a través de matrimonio no era tan desagradable como ella lo pensaba, y que podría con ello encontrar a un protector, la idea ya no le parecía tan mala como cuando su abuela la quería casar a toda costa antes de morir.

Un día, mientras la familia du Plessis y Aurore disfrutaban de los helados Tortoni, un joven esbelto, bastante elegante, de rostro alegre y modales militares, se acercó a saludarlos, era Casimir hijo del coronel y barón Dudevant. Entre la Sra. Angéle y Casimir habían acordado, tiempo atrás que la hija mayor del matrimonio se casaría con Casimir, y éste al ver a Aurora quien fue presentada como hija, preguntó si entonces ella era su prometida, si era su mujer. Y lo que primero fuera una broma, luego se convirtió en realidad. Casimir visitaba más seguido a los du Plessis y Aurore era el motivo, aunque en su autobiografía nos dice que él no la cortejó: 

No me cortejó, lo cual nos hubiera alterado, y ni siquiera se le cruzó por la cabeza. Había entre nosotros una camaradería cordial. Empezamos a tratarnos como marido y mujer con tanto desenfado y ausencia de pasión

Algunos pretendientes que se le acercaron en ese tiempo y antes también le habían parecido odiosos, Casimir no; era un amigo, un amigo seguro.  Y algo que le encantó a Aurore, fue que Casimir le pidió su mano a ella misma antes que a nadie, y eso en aquella época no era usado: 

Quizá esto no sea muy usual me dijo, pero quiero que el primer consentimiento sea el tuyo, completamente libre de espíritu. Si no te resulto odioso y a pesar de eso no estás decidida, obsérvame con atención durante un tiempo, y dentro de unos días o cuando quieras me dirás si me autorizas a que mi padre y tu madre se conozcan.

Tras algunas rabietas de Sophie, Aurore y Casimir se casan el 10 de septiembre de 1822 y después de la ceremonia parten hacia Nohant.

viernes, 21 de abril de 2017

De Corredera: ¡Felices 70 años Kathrine!

Esta entrada es un pequeño homenaje a la corredora Kathrine Switzer, quien tras cumplir 70 años ha corrido el maratón de Boston, justo el pasado lunes.

Hace 50 años, Kathrine corrió por primera vez en su vida el maratón de Boston, en aquella época no se permitía correr a las mujeres, simplemente por ser mujeres, una de las razones era porque perdían su aspecto femenino (¿QUÉEEE?), en fin, Kathrine, si bien no fue la primera mujer en completar dicho maratón, ya que un año antes lo hizo Bobbi Gibb, pero Bobbi corrió de colada, es decir no llevaba número y por lo tanto no se contabilizó su carrera; luego entonces Kathrine es la primera mujer en correr un maratón con número oficial, su emblemático 261, mismo con el que corrió este año; terminó con un tiempo de 4:44:31, 20 minutos menos del que hizo en 1967.

Leí una entrevista que le hizo un grupo de mujeres runners que se llama soy corredora, por cierto que es un grupo bien alivianado, que siempre dan consejos muy útiles y con mercancía muy padre; bueno de esta entrevista me gustaron mucho dos de sus respuestas, y aquí las comparto:

¿En algún momento has pensado en dejarlo?
“Nunca. Ni siquiera cuando estuve muy lastimada de mi espalda como hace un par de años. Siempre supe que llegaría el momento de dejar el lado competitivo, pero no imagino una vida sin correr”.

Y sobre su esposo:
Él es como esto que es correr. Es una persona que me da sin pedir y eso es exactamente lo que amo de correr.

Aquí la entrevista completa: Soy Corredora: Kathrine Switzer

Pd. Olvidé mi cuaderno de apuntes donde tengo lista una entrada sobre George Sand, se las debo para el lunes.

lunes, 27 de marzo de 2017

De Beethoven: 190 años de que se nos fue.

Este timbre postal junto con su marco, son un
recuerdo querido de mi maestra de piano, me lo
obsequió su hijo cuando ella se fue para siempre.
Recuerdo haberlo visto siempre en el piano en
el que dábamos la clase y ahora en el mío. 
Ayer se cumplieron 190 años del fallecimiento del Gran Beethoven, debido a esto tv-unam transmitió un documental muy interesante sobre el cabello de Beethoven. Cuenta la historia de un mechón de pelo del genio, que Hiller cortó de su cabeza una vez que el músico hubo fallecido, se reconstruye el camino seguido por esa reliquia desde Hiller hasta un par de coleccionistas de USA. 

En este documental se hace peculiar mención a la petición de Beethoven de que se le practicara una autopsia a fin de que se determinara el por qué de su sordera y de las enfermedades crónicas que le aquejaron, él quería que se supiera, para poder evitar el mismo sufrimiento si esto fuera posible, a otras personas. Movidos por esta petición, y dado que uno de los coleccionistas es un médico, acordó con su socio que se estudiaran 20 cabellos de Beethoven, para poder descubrir cuál fue en realidad la causa de su muerte y de ser posible de su sordera, ya que la autopsia que se le realizó pues no dejó nada en claro, más que su enfermedad en el hígado, pero nada sobre su sordera.

Dentro del análisis se sorprendieron mucho el no encontrar rastros de morfina, ya que era lo más común para aliviar el dolor en aquella época, se dedujo que Beethoven prefirió aguantar los dolores que sufría, que no eran una vacilada, con el afán de estar lúcido y seguir escribiendo música. Pero lo que determinaron como la causa de muchas de las enfermedades e inclusive de la sordera del genio de Bonn, fue el alto nivel de plomo que encontraron en su cabello, Beethoven sufrió de envenenamiento por plomo, y esto pudo haber iniciado desde muy temprana edad.

Si tienen oportunidad de ver este documental es muy interesante, se llama así: El Cabello de Beethoven.

Y para seguir recordando a Beethoven, miré la película Immortal Beloved, y de la carta en base a la que gira la historia de esta película les dejo la despedida:


"Que doloroso anhelo de ti

de ti – de ti - 
tú – tú mi amor – mi todo – 
adiós –
oh, continua 

amándome – nunca 
juzgues mal el más fiel 
corazón de tu
amado

siempre tuyo

siempre mía
siempre nuestro"

sábado, 25 de marzo de 2017

De Lectura: Libro Al Servicio de la Música

Recientemente terminé de leer "Al Servicio de la Música", libro de Eusebio Ruvalcaba, quien tristemente falleció hace muy poco. Estuve investigando sobre su bibliografía, ya que los artículos de su autoría que he leído me han gustado mucho; encontré un libro de cuentos sobre música y músicos y bueno lo pude conseguir en formato no electrónico (no me gustan para nada los libros electrónicos, aunque hay veces que no queda de otra para poder llevar a cabo una lectura interesante). El libro me ha gustado mucho son cuentos muy pequeños en total 29, que están divididos entre los que están dedicados a figuras históricas de la música  y otros cuyos protagonistas viven por y para la música, me atrevería a pensar que algunos son más bien anécdotas, leí sobre Beethoven, Schumann, Mozart, Bach y por supuesto uno dedicado a mi amor Chopin.

Antes de compartirles el texto dedicado a Chopin, también quiero incluir en esta entrada un párrafo de Don Eusebio que se lee en sus Palabras introductorias de su libro: 
"el artista dedicado a la música no puede dejar de lado su cometido de conmover. Que en igual medida habría de distinguir a quien se dedica a las letras".

Ahora sí el cuento ¡Disfruten!:

El ángel guardián
Para Carlos Vázquez

En el lecho de muerte, apoyada su espalda en un almohadón de plumas, con el rostro aún más pálido que el de un cadáver, los ojos inyectados de una bruma que sólo era capaz de traspasar un inusitado brillo, como si del fondo de sí mismo se atisbara un rayo de luz, Frederick Chopin se enjugó un hilillo de sangre que le resbalaba por la comisura luego de la última hemorragia, la segunda de esa mañana, y que le habría impedido hablar con claridad. Porque siempre le había molestado que no se hablara con la prosodia adecuada como si hablar mal fuera un vicio; alguna vez le confesó al amor de su vida: George Sand  -novelista que ciertamente tenía por las palabras una preocupación que iba mucho más allá de lo esperado-, que atropellarse al hablar era una de las muchas formas de vulgaridad. Y nadie tan enemigo de lo prosaico como él mismo, para quien el espíritu de fineza vuelto música era como su piedra de toque al momento de componer.

-Hoy es cumpleaños de mi hermano- le dijo su viejo amigo, el sacerdote Alexander Jelowicki-, y quiero que me des algo para él.

-Ya di todo lo que podía dar- respondió Chopin, haciendo un esfuerzo por no toser y por pronunciar cada palabra con todas sus letras, de tal modo que su interlocutor entendiera perfectamente lo que estaba diciendo-, hasta mi corazón lo tengo dado.

En efecto, acaso un par de horas antes, abrumado por una hemorragia que se presentó en modo de ráfaga y que lo había dejado exhausto., Frederick había pedido pluma y papel -justo la pluma que habitualmente tenía a la mano, por si sobrevenía alguna idea que fuera preciso apuntar-, y había escrito: “Como esta tos acabará ahogándome, los convoco a que abran mi cuerpo para que no me entierren vivo y que mi corazón sea extraído y llevado a Varsovia”. Puso este mensaje en la mano de la condesa Delfina Potocka, quien había acudido desde Niza para despedirse del hombre Chopin -y a quien él había dicho: “Por eso Dios tardaba tanto tiempo en llamarme ante su presencia. Quería, por último, proporcionarme el placer de volverte a ver. No podría aspirar a más”.

-Hay algo que puedes darme… -insistió el padre Jelowicki. Amigos desde la juventud, los dos llevaban muy en alto la sangre del pueblo polaco. Cada uno desde su trinchera, no perdían oportunidad de evocar la gloria de esa gran nación, así como la opresión de que era pasto. En el caso de Chopin, su padre se había encargado de mantener encendida en su hijo la llama del patriotismo. Y de ahí en adelante cada vez que los dos amigos se reunían, hablaban de su patria con ardor y entusiasmo. Eso los mantenía unidos aún más que las aventuras que habían vivido de adolescentes.

-No hay nada más que pueda dar a los hombres. He vaciado en mi música todo lo que estaba en mi mano. En esta mano.

Entonces, haciendo acopio de una fuerza inusitada -que provocó la admiración del padre Jelowicki-, levanto su mano hasta que la articulación entre brazo y antebrazo quedó a la atura de sus ojos. Con esa mano había escrito toda su música. Con esa mano había descubierto una veta musical y revolucionado el arte del teclado.

-Puedes darme tu alma.

-Es decir, ¿entregar mi alma a Dios?

-Así es.

-Siempre quedará algo por darse -dijo Chopin mientras contemplaba con tristeza infinita sus manos-. Uno pensaría que al momento de morir por fin se acabaron las cuentas pendientes. Pero  no es así. Aunque después del alma, ya no hay nada que dar.

-Pues procedamos.

En tanto el padre Jelowicki preparaba sus objetos sagrados para aplicar la extremaunción, el pianista y compositor cerró los ojos.  Se vio de niño, corriendo en un claro del bosque. Sus padres lo observaban de lejos, ella tomada del brazo de él. Había nevado, y de pronto, en aquella superficie tan blanca que hería la vista, distinguió el movimiento casi imperceptible de un pajarillo que inútilmente se esforzaba por levantar el vuelo. Se acercó, lo cargó y lo puso junto a su corazón para darle calor. Cuánto ímpetu, cuánta voluntad por vivir había en ese pequeño e insignificante ser.  Cada partícula de su cuerpo luchaba por ese aliento de supervivencia que impele a los seres vivos. Con sus manos enguantadas, el niño lo frotaba, o bien lo aproximaba a su boca y trataba de calentarlo con oleadas de vaho tibio y vibrante de vida. De repente, en un instante que juzgó él prodigioso, el pajarillo se armó de valor, desplegó las alas y emprendió el vuelo.

Pero vio más.

Se vio en un carruaje, al lado de su querido y admirado Felix Mendelssohn Bartholdy, en un viaje entre París y Lyon. Caía una lluvia torrencial, y los dos amigos compartían una buena tanda de vino Rotschild, que Mendelssohn se había encargado de adquirir por una cantidad estratosférica -no había poder humano que lo hiciera desistir cuando se proponía cumplir algún capricho, y más aún si iba de la mano del placer-, y cuyas botellas destapaba con un sacacorchos de mango de marfil adornado con una esmeralda, “que alguna vez estuvo entre las piernas de una mujer”, comentaría Felix Mendelssohn en uno de los arranques provocadores que tan bien definían su personalidad. Los guiaba en este viaje un cometido singular, para el cual se habían preparado a conciencia: asistir a un concierto que daría Franz Liszt, y en el cual tocaría las últimas sonatas de Beethoven, hazaña que nadie se atrevía a llevar a cabo por considerarse esas obras extremadamente difíciles y áridas, tan incomprensibles para la mayoría. Se vio, pues, sorbiendo aquel vino hasta la embriaguez. Pero entonces sucedió un acontecimiento inesperado: se rompió el eje trasero del carruaje lo que detuvo violentamente el vehículo y obligó a los pasajeros a apearse. Cubiertas sus espaldas con una capa impermeable, de pronto Mendelssohn y Chopin se encontraron cara a cara bajo aquella tormenta; y ahí, en ese momento y en ese lugar, con el agua que resbalaba por sus ojos, Chopin tuvo una revelación que no lo abandonaría jamás: distinguió en el rostro perlado de Mendelssohn el aura inconfundible de la muerte. Apenas un año mayor Mendelssohn -y a la inversa de Chopin, dueño de una salud portentosa-, sin embargo vio cruzar una sombra siniestra en esos rasgos  finos y delicados de su amigo alemán; en efecto, moría al poco tiempo, antes que Frederick. Por las gotas de lluvia que resbalaban en su cara, Mendelssohn no distinguió las lágrimas de su amigo.

Cuando el padre Jelowicjki terminó el sacramento, una sensación de pesadez cayó como un manto negro en todos los que se encontraban en la habitación. Nadie se atrevía a mover un músculo. Chopin volvió en sí -aquellas evocaciones lo habían turbado sobremanera-, y le dijo a su amigo el sacerdote: “Gracias. Garcias a ti no moriré como una bestia”.

Enseguida pidió escuchar un poco de música. La música, ése su ángel guardián.

En cuanto esta gripe inmunda me abandone (y por ende la medicina que me tiene medio dopada y soñolienta)  prometo reanudar la vida de George Sand para alcanzar el punto que llevo de la biografía de Chopin y así continuar conociendo más de mi músico favorito.