jueves, 15 de julio de 2010

¡Debe salir al extranjero!


Una vez terminados sus estudios en el Conservatorio, y aprovechando los recientes éxitos de Federico, Nicolás Chopin dirigió una solicitud a Grabowski quien era ministro de instrucción pública.
Aquí un trozo:
“Tengo un hijo cuyas innatas dotes para la música piden que se le eduque en este arte. Su Majestad Imperial, el difunto zar Alejandro, de bendita memoria, se dignó graciosamente regalarle una preciosa sortija, como muestra de su satisfacción cuando mi hijo tuvo el honor de ser oído por el monarca, Su Majestad Imperial. Su Alteza Imperial el Gran Duque, Comandante Supremo del Ejercito, tuvo a bien graciosamente permitirle a menudo dar pruebas ante Su Serenísima presencia de los progresos de su talento. Y, finalmente, muchos de los más altos personajes y entendidos en música pueden apoyar la creencia de que mi hijo podrá ser una honra para su país en la profesión que eligió, si se le dan facilidades para proseguir hasta el fin los necesarios estudios. Terminó ya sus estudios preliminares; con respecto a esto, me remito al testimonio del Sr. Elsner, rector de la Escuela Superior de Música y Profesor de la Universidad. Todo lo que necesita ahora es visitar países extranjeros, especialmente Alemania, Italia y Francia, de modo que pueda formarse según los mejores modelos. Como para efectuar tal viaje, que puede durar tres años, se requieren de fondos que mis modestos recursos, basados exclusivamente en mi sueldo de profesor, son insuficientes a proveer, dirijo a V.E., Señor Ministro, mi más humilde súplica rogándole se sirva obtener del Consejo de Administración alguna ayuda para el viaje de mi hijo, tomada de los fondos de que dispone el gobierno.”
Grabowski propuso que se concedieran a Federico Chopin 5000 zlotys anuales; pero el gobierno rechazó la disposición del ministro, alegando que “los fondos públicos no se podían disipar en apoyo de semejantes artistas”. En cambio, Tomás Nidecki, compañero de estudios de Federico, había conseguido una beca como la que solicitaba Nicolás Chopin para su hijo.

En esta época, Viena sigue siendo con París, una de las 2 grandes capitales de la Europa musical. Beethoven ha muerto allí 2 años antes, Schubert el año siguiente, Haydn, Gluck y Mozart vivieron allí, el pequeño Liszt estudió allí con Czerny y Salieri, muchos amigos o alumnos de los grandes maestros mantienen viva su tradición, la ópera goza de gran renombre, los más célebres virtuosos aspiran a presentarse en la ciudad. Chopin sabe que Viena puede ser para él un trampolín para un impulso decisivo. Estando allí, espera poder tener contacto con los editores, hacerse conocer y presentarse de forma adecuada y provechosa.

Con esa resolución y con un poco de dinero que son ahorros de su padre, Federico Chopin se lanza a la conquista de Austria. A fines de julio de 1829 toma la diligencia a Viena.

2 comentarios:

Octavio dijo...

Hola mucho gusto, una pregunta, tienes la bibliografía de tal carta citada? Me Sería de gran utilidad, muchas gracias por tu ayuda.

La Lupe dijo...

Hola
El libro es CHOPIN de Bernard Gavoty
Saludos