sábado, 11 de febrero de 2017

De Lectura de Corredera: Correr, Comer, Vivir

Es un libro fabuloso que cuenta la historia de uno de los mejores corredores del mundo: Scott Jurek, el libro fue escrito por él mismo con ayuda de Steve Friedman.

Inicia su libro con este texto: “No te voy a empezar a contar extrañas parábolas sobre inspiración y confianza. No te voy a prometer que para conseguir tus sueños basta con tener fe. No; te voy a enseñar cómo me transformé.” Y en verdad lo hace es un libro lleno de experiencias de lo que es lo suyo: Correr, correr y correr; pero también nos deja ver sus experiencias de vida, ya que Scott como todo ser humano, disfruta muchísimo de hacer lo que le apasiona, pero también se ha topado con adversidad y dolor de índole personal que hasta le hizo pensar en la posibilidad de dejar de correr, por suerte todo ese conflicto interno al que se enfrentó lo pudo solucionar, y saben cómo, sí, corriendo. Este es un libro de un SuperCorredor que es un ser humano y que es LA onda. Es un libro que hasta recetas de cocina trae, las cuales se leen apetitosas jejeje. Bueno pues les compartiré frases de este libro, ya saben que eso me gusta.

“Correr es lo que hago; lo que amo. Correr es -en gran medida- lo que soy. Es el deporte que he escogido como vocación, profesión, obsesión e inefable aunque inmisericorde profesor. Corriendo es como afronto cualquier desafío.”

“Corría y sigo haciéndolo porque he aprendido que una vez que comienzas algo, no puedes abandonar, porque en la vida, en muchos sentidos como en el ultramaratón, tienes que seguir adelante.”

“ ‘El dolor sólo duele’ Entrenador Sorenso”

“Según el bushido, la mejor disposición mental para la batalla -o la carrera- es el vacío, tener la mente vacía.
Bushido es desentenderse del pasado, del futuro y centrarse en el momento.”

“Podías llevar tu carga de forma ligera o realizando un enorme esfuerzo. Podías preocuparte por el mañana o no. Nada de eso importaba mientras estuvieras en movimiento. Preguntarse por qué está bien pero eso no era acción. Nada me reconfortaba tanto como el movimiento, como correr.”

Nos dice que la Western States 100 era probablemente el utramaratón más conocido del mundo, la primera vez que la corrió ganó, pese a que vomitó hasta no poder más, y justo de ese momento en el que su cuerpo parecía que no se recuperaría nos dice:
“Quería algo, así que me moví para conseguirlo. Es simple. Es algo que todos llevamos dentro. Mi cuerpo no estaba preparado para continuar, pero no me importaba. Ese fue el momento en que tomé conciencia del poder de la fuerza de voluntad.”

Nos habla sobre la carrera de Las Barrancas del Cobre, a la que Caballo lo invitó y luego también Chris McDougall (Nacidos para Correr) quien le prometiera que los tarahumaras le ofrecerían una buena carrera.

Para ese entonces, Scott ya había modificado completamente su alimentación, ahora era vegano, así que casi pone el grito en el cielo, cuando Caballo les dice a los corredores americanos que de regalo lleven a los rarámuri coca-colas.

“Uno de los miembros de la tribu parecía estar mirándome con un interés especial. Se trataba de Arnulfo, el gran campeón de los tarahumaras el más veloz de los “corredores”. McDougall me había hablado de él y Caballo le había hablado a Arnulfo de mí, que yo también era un gran campeón.”

“Estaba comenzando a hacerme a la idea de que esta carrera no iba a tener nada de ociosa o de simple divertimento. Yo sabía que iba a darlo todo. Sería una falta de respeto si no fuera así.”

“Yo era un corredor profesional. Estaba en lo más alto de mi carrera. Estos tipos nunca habían oído hablar de “carrera continua” ni de entrenamiento a intervalos. Ahí es cuando de repente atisbé el verdadero secreto de los tarahumaras. Ellos no se preparan para las carreras. No corrían para ganar ni para conseguir medallas. No comían para poder correr correctamente. Comían y corrían para sobrevivir.
Corren -y viven- con gran eficiencia, sin muchos pensamientos inútiles.”

Y cuando corrían la parte final de la carrera:

“Vi a Arnulfo en la última vuelta. Intercambiamos una mirada y pude ver la fatiga y la deshidratación en sus ojos. Pero también vi algo más. Vi al luchador que llevaba dentro. Cambié mi ritmo y despertó en mí el instinto animal puramente competitivo. En esta ocasión no fue suficiente. Arnulfo también lo tenía. Me ganó por 6 minutos. Menos de 1.5 km.”

Y seguimos con más frases, algunas con las que me identifico y todas que alientan para seguir corriendo y para seguir adelante en todos los aspectos.

“Lo que me importa más que la victoria en sí es lo que hago para alcanzarla y cómo lo hago.”

“En la Western States 2006 aprendí más de una lección. Una de ellas: no importa lo que hagas, siempre va a haber gente que te odie. Lo que los demás piensen de ti realmente no importa. El truco está en serte fiel a ti mismo.”

Nos dice que el Hardrock es el ultramaratón más duro del mundo, el cual corrió por primera vez con un esguince en el tobillo. Scott llegó primero.

“Algunas personas se preguntan si un ultracorredor hardrocker agonizante y en los estertores del agotamiento puede disfrutar el paisaje. Cuando descendí el último tramo final, no es que lo disfrutara, es que me deleité, me regodeé”

Del Spartathlon nos dice que es una carrera que inicia en la Acrópolis de Atenas y termina frente a una estatua del rey Leónidas en Esparta, con una distancia total de 245.3km

“De repente me sentí más ligero y  más fuerte. No sé si fue su amabilidad (una señora que a su petición le dio cubitos de hielo y que hizo que se pusiera ramitas de albahaca en sus orejas), el agua o la albahaca… Era ese momento en que sientes que todo es imposible, en que seguir adelante parece una estupidez y en que un pequeño acto de bondad, dar otro paso, beber un trago de agua, te pueden hacer darte cuenta de que nada es inútil, de que continuar –sobre todo cuando continuar parece absurdo- es lo que más significado tiene en el mundo.”

Y cuando da alcance y rebasa al puntero

“Aquel tipo me caía bien, admiraba su valor y su tenacidad, pero cuando tienes la oportunidad de desmoralizar a un competidor, lo haces. Y yo lo hice.”

“Separa los pensamientos negativos de la realidad. No te preocupes de cosas que no van a ayudarte. Seguí adelante.”

Nos platica del tiempo en que su esposa decide que no quiere seguir más a su lado, y junto con la muerte de su madre se pone muy triste y se siente perdido; y cómo sale de ese bache y decide que abandonar el correr no es una respuesta, y que sí que como siempre lo había hecho seguiría adelante. En ese período también pierde a un amigo, el corredor Dave Terry, a quien visitó antes de que Dave decidiera quitarse la vida, en esa ocasión Dave le dijo: “Scott. En ocasiones tenemos que ir a lugares oscuros. Todo mejorará y tú crecerás, lo que pasa es que todavía no lo sabes.”

Pasado un tiempo se fue a correr al Gran Cañón junto con uno de sus amigos, iban solos y fue una travesía mucho más difícil de lo que habían proyectado, sin embargo ahí fue donde decidió poner fin a su período de oscuridad, donde decidió que seguiría corriendo.

“Todos perdemos en ocasiones. Fallamos al intentar conseguir lo que queremos. Nuestros amigos y nuestros seres queridos se marchan. Tomamos decisiones de las que nos arrepentimos. Intentamos dar el máximo y nos quedamos cortos. No es lo que perdemos lo que nos define, sino cómo lo perdemos. Es lo que hacemos después.”

El libro cierra con un epílogo en el que Scott nos platica de su segundo intento en participar en una carrera de 24 hrs en Francia, esto en el ya lejano y muy querido 2010.

Esta parte me encantó, porque aunque sea poquito, habla de música y de cómo la ve él en esto de correr:

“Evité llevar nada de música durante las ocho primeras horas porque quería estar abierto a todo lo que me rodeaba y porque, cuando la monotonía se estuviera convirtiendo en algo demasiado pesado, necesitaría la música. El pensamiento en las melodías se convirtió en algo ansiado, más allá de la montaña cubierta de nieve que marcaba el progreso en mi mente.
Los investigadores especulan con la idea de que la música suprime el dolor, básicamente porque el cerebro se centra en algo diferente –la melodía-.”

“Pero en la retorcida carrera francesa, el futuro no importaba. El pasado, como su nombre lo indica, había pasado. Solo estaba el camino, solo el movimiento. Solo el ahora. Y el ahora era suficiente, más que suficiente. Era todo. Corrí. Corrí y corrí”

Scott ganó esa carrera e impuso un nuevo record americano para una carrera de 24 horas con un recorrido de 266.7 km

Correr, Comer, Vivir, es ya uno de mis libros favoritos, y Scott se ha colado en mi top 10 de personas que admiro. Mi amiga Caro fue quien me recomendó leerlo y se lo agradezco mucho mucho, ha sido una lectura feliz y de aprendizaje. Mi mayor deseo es también seguir adelante en todos los aspectos, seguir corriendo y mejorando en eso y en todo. Mientras tanto esta última frase del gran Scott Jurek:

“La vida no es una carrera. No hay una línea de llegada. Corremos hacia una meta y alcanzarla o no es importante, pero no es lo más importante. Lo verdaderamente trascendente es cómo nos movemos hacia ese objetivo.”