martes, 9 de febrero de 2010

¡El primer concierto del año!


El pasado viernes 29 de Enero tuve la oportunidad de acudir al programa 2 de la serie de conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional, esto fue en el auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes a las 20 hrs.

Cuando supe que el programa del concierto estaba compuesto por obras de Moncayo, Liszt, Glinka y Chopin me hice el firme propósito de no faltar, la verdad no sabía qué se tocaría de toda la obra de Chopin, pero la que fuera valdría la pena; ¿cuál va siendo mi sorpresa cuando me entregaron el programa del concierto? Se interpretaría al Concierto para Piano No. 1 de Federico Chopin… ¡mi favorito de entre favoritos!

Me gusta mucho su melodía y que el piano sea el eje principal durante todo el concierto. En los tiempos en los que para mí estudiar el piano era una prioridad, empecé a estudiar esta partitura, obviamente solo la parte del piano, no logré terminar de poner todo el concierto, pero si llegué a tocar bastante bien hasta la mitad del primer movimiento. Es por eso que es mi favorito en cuanto a obras sinfónicas se refiere, y bueno ¿por qué no?, en cuanto a música clásica en general.

A pesar de ser mi favorito no lo había escuchado en vivo y siempre tuve la ilusión de hacerlo y que la pianista fuera la maestra Valentina Lisitsa, de quien me declaro fan. Pensando que este año, por ser el año Chopin, la maestra Lisitsa podría interpretar este concierto en México, le escribí preguntando si vendría por estas latitudes, pero me comenta que no ha recibido las invitaciones de venir a tocar con alguna(s) de las orquestas mexicanas que hasta el 2008 venían haciéndole año con año, que no sabe la razón de estas omisiones, y que a ella le encanta venir a México; entonces escribí a la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) y a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM), para preguntar al respecto, pero lamentablemente no he recibido contestación; debido a esta falta de atención del personal administrativo de las orquestas antes citadas me pregunto, ¿cómo es posible que una figura de la música clásica de nivel mundial como lo es la maestra Lisitsa tenga la humildad y la acertada costumbre de atender y contestar personalmente las preguntas y comentarios que sus fans le hacemos, y que el personal de las orquestas nacionales no se dignen a contestar una simple pregunta (aunque sea para expresar el desconocimiento de la respuesta)? Que mal que se pongan en modo diva. En fin yo seguiré esperando el regreso de la maestra Lisitsa.

Pero sigo con el concierto del 29 de Enero.

En primer lugar se interpretó obra de Glink: KAMARINSKAYA, no la conocía, pero su ritmo alegre me gustó, de ella Juan Arturo Brennan, quien escribió las notas del programa, nos dice: “Obra sinfónica, cuya construcción está basada en la relación entre 2 tonadas populares rusas: la Kamarinskaya propiamente dicha, y una canción nupcial. Esta Kamarinskaya de Glinka se convirtió a pesar de su brevedad, en una pieza importante del repertorio ruso. Al respecto de la obra, Chaikovski hizo este comentario “Toda la escuela sinfónica rusa está en Kamarinskaya, del mismo modo que todo el roble está en la bellota”. Kamarinskaya fue compuesta en 1848 y la partitura se publicó en 1860. ”

Posteriormente el Concierto No. 1 de Chopin, con una interpretación grandiosa de la orquesta y al piano por Boris Giltburg quien es considerado “Sensible y técnicamente maduro, este pianista ruso-israelí ya ha sido comparado por los grandes”; sin duda alguna supo transmitir el sentimiento de melancolía y patriotismo polaco que seguramente sentía Chopin al componer este maravilloso concierto, yo no soy quién para decir si el maestro Giltburg tocó de tal o cual manera, sólo sé decir que me gusto muchísimo su interpretación que me conmovió y me hizo muy feliz. Para su encore eligió La Leggierezza de Franz Liszt una pieza de piano que no conocía y que disfruté muchísimo. Nota del Sr. Brennan al respecto de mi concierto favorito: “Escrito en 1830 y publicado en 1833. Al componer el Primer concierto para piano, Chopin estaba animado por el fuego interno del patriotismo. Este espíritu que clamaba por la independencia del pueblo polaco. Chopin terminó el manuscrito de su concierto en el verano de 1830 y decidió estrenarlo en Varsovia, en una velada musical que tuvo lugar el 11 de octubre de ese mismo año. Con la composición y estreno de este concierto para piano, Chopin habría de despedirse para siempre de su tierra natal. Chopin nunca regresó a Polonia, pero su música conservó siempre ese fuerte sabor nacional que es una de las cualidades fundamentales de su producción.”

Luego del intermedio la orquesta nos deleitó con la Sinfonieta de Moncayo, una pieza espectacular, la cual pretendo conseguir en algún CD. Al respecto la nota del programa nos dice: “Moncayo propuso en su Sinfonieta un discurso musical menos folklórico y más universal. Mexicano, sí, pero no necesariamente mexicanista. Una Sinfonieta es una sinfonía chica, la de Moncayo se desarrolla en tres movimientos ininterrumpidos”

Y, un final memorable con los preludios de Liszt, pieza que tampoco conocía y que está llena de emoción y de un notable contraste con lo que es la música de mi querido Chopin. Al respecto de los preludios el Sr. Brennan nos instruye: “Los preludios es el tercero de los doce poemas sinfónicos de Liszt. En términos muy simples, un poema sinfónico es una composición para orquesta, en un solo movimiento. Liszt compuso Los preludios como una unidad sinfónica, tratando de poner en música sus muy personales percepciones sobre las meditaciones del poeta Lamartine. Al respecto el compositor dijo “Esta obra es una sucesión de preludios a la canción desconocida cuya primera, solemne nota es sonada por la muerte.””

3 comentarios:

controlzape dijo...

A mí me gustó más la segunda mitad del concierto. No he oído tanto a Chopin como tú pero me late que sus estudios me van a gustar más que su concierto.

Poncayo rifó y por lo que leí en el programa era un cabrón. Ojalá por lo del bicentenario de esta república bananera las orquestas lo toquen más, como escribe Antonio Brennan: Poncayo es más que el mentado Huapango.

Liszt se puso ruidoso al final. Se me hace que si viviera en estas épocas sería un buen metalero.

La Lupe dijo...

Los estudios de Chopin rifan! seguro te gustarán, ojalá podamos ir a los conciertos en los que serán interpretados (MUNAL y Sala MM Ponce).
Es Moncayo. Ojalá que como bien dices, le den más difusión a su música, digo el Huapango es muy bonito, pero la Sinfonieta es genial!
Y sí coincido si Liszt viviera en esta época sería un metalero muy carismático, admirado y querido.
Saludos

controlzape dijo...

Jaja que guey estoy para nombres y obras de compositores... Poncayo.