martes, 14 de febrero de 2012

De Chopin: Documental de la BBC “Chopin: The Woman behind the music”

Este documental lo filmaron en el año 2009 y se estrenó en el 2010, es uno de los homenajes por el bicentenario del nacimiento de Federico Chopin, yo lo vi ese mismo año y ahora repetí la experiencia, deteniéndome hasta el momento de la vida de Chopin en el que todavía me encuentro platicando en este espacio.

Es un documental, como todos lo que he visto de la BBC, muy bien hecho y me ha gustado mucho; en él un pianista llamado James Rhodes, a quien vemos imagen tomada de la wiki, y quien nunca fue a una escuela de música, pero que estudia el piano desde que era un adolescente, se dedica a buscar a aquellas cantantes que influyeron grandemente en la música del genio polaco. Para el 2010 James Rhodes contaba con 35 años y su agenda estaba completamente llena de conciertos por dar.

Es indudable la afirmación que se hace de que Chopin hacía al piano cantar, trata a toda costa igualar en su instrumento favorito a la voz humana, nos dice el documental: “Le da al piano una intensa cualidad de canto. Su inspiración: el teclado y la voz humana, particularmente la voz femenina”.

Una escena de este documental consiste en admirar como Rhodes toca un nocturno al piano, mientras una famosa cantante de 23 años de la ópera Welsh, Natalya Romaniw emite el mismo sonido pero con su voz, ambos sonidos son tan similares, se escucha increíble.

En Varsovia Rhodes se entrevista con la directora académica del Instituto Chopin de Varsovia, quien es experta en los años tempranos del músico, ella le relata la aproximación de Chopin con Angelica Catalani, una de las grandes divas de la ópera de principios del siglo XIX que visitó Varsovia cuando Chopin era un niño, en esa visita el pequeño Federico tocó para ella, quien quedó impresionada por el virtuosismo del niño y le regaló un hermoso reloj de oro con una dedicación grabada, ese reloj se encuentra ahora en el museo de Varsovia.

La siguiente cantante en la vida de Chopin de quien nos hablan es Konstancja Gladkowska, de quien, como ya lo hemos mencionado en este blog, Federico estuvo muy enamorado en su juventud. James recorre los apartamentos que ocupara la familia Chopin en Varsovia, guiado por Marita Alban Juárez, experta en la Varsovia de Chopin; con ella admira la partitura del 2º Concierto escrito por el polaco, con las correcciones que hizo el joven Chopin a último momento; y mencionan la dedicación del adagio a Konstancja. Me gustó mucho ver como James se emociona enormemente cuando mira a través de una ventana, pensando que hace muchos años el mismo Chopin estaría ahí mirando en la misma dirección.

Marita comenta que es en ese tiempo en el que Chopin hacía de acompañante al piano en el Conservatorio, y ello propicia el que conozca a Konstancja y se enamore de ella, aunque la misma Marita dice que ella duda que la cantante haya correspondido al joven pianista; menciona también que cuando Chopin estaba a punto de partir de Varsovia, en un viaje de estudios que se convirtió en el exilio, Konstancja le escribe las siguientes líneas: “Saldrás del país, serás famoso, serás reconocido, harás una gran carrera. Pero nadie te amará como te amamos aquí”.

Una frase que dicen en el documental, y que se refiere a ese viaje que no tendrá retorno es la siguiente: “Nunca pudo regresar, pero llenó su música de Polonia: Sus polonesas, sus cortas e íntimas mazurkas, y en particular su conmovedor estudio revolucionario”.

En este momento del documental, James Rhodes también se traslada a París y nos mencionan que lo que realmente emocionaba a Chopin de vivir en París era la Opera, y la oportunidad de escuchar a los cantantes más famosos del mundo, ya que París era la capital cultural del mundo.

También nos mencionan que Federico Chopin pronto se convirtió en una celebridad en la capital francesa, no sólo por sus composiciones sino también por su forma única de tocar. El poeta Theophile Gautier escribió: “Chopin se queda en una elegancia melancólica. Un encanto de ensueño. Una sensibilidad femenina. Las teclas tocadas por sus manos parecen ser acariciadas por las alas de un ángel”.

Hablan de su concurrencia a los salones, que como ya hemos platicado, era su medio favorito. Nos describen los salones como un mundo íntimo y sofisticado en el que la aristocracia y la comunidad artística se mezclaban. Que eran los salones los que lo inspiraban a escribir, además de valses y nocturnos, canciones como regalos para las damas de la aristocracia. Una de esas damas se llamaba Delfina Potocka, era una joven y hermosa condesa polaca, que además cantaba maravillosamente.

Delfina Potocka fue de las primeras amistades que Federico hizo en París y con quien siempre mantuvo contacto, hasta su muerte. Se dice que hubo algo más que amistad entre ellos, pero no hay nada en claro.

Mencionan que el lago Enghien, a unas cuantas millas al norte de París, pudo haber sido testigo del posible romance, ya que la condesa rentaba una villa a orillas de ese lago, y Chopin permaneció en esa propiedad en el verano de 1836. Nos dice el documental, que cuando un año después Federico regresa por ahí, acompañado de algunos amigos se deja ver la nostalgia en su expresión cuando mira el lago y a lo lejos la villa; uno de esos amigos (del cual el documental no menciona el nombre, pero que trataré de averiguarlo) escribe: “Debió ser un período muy feliz en su vida”.

A la condesa la describen como una mujer con un estilo de vida muy liberado, separada del esposo y de escándalos por tener affairs con gente famosa; cuando escuché esto en el documental me pregunté ¿seguro que hablan de Delfina Potocka y no de George Sand?

El documental continúa diciendo que otros rumores sobre este romance surgieron en 1940, cuando una descendiente de la condesa encontró unas cartas con lenguaje pornográfico entre Chopin y Delfina, no se pudo comprobar la autenticidad de dichas cartas, las cuales fueron un escándalo, se termina este comentario diciendo que la pariente se suicidó y que las cartas desaparecieron.

La única evidencia que existe sobre este posible romance, es la cantidad de música que Chopin le dedica a la condesa, por ejemplo, a Konstancja le dedica el adagio, pero es el nombre de Delfina Potocka el que enmarca la cubierta del concierto completo.

Dejaremos el documental hasta esta parte de la historia de la vida de mi músico favorito, prometo escribir una segunda parte al respecto más adelante.

2 comentarios:

berenice dijo...

Damaris, me encanta tu blog!! voy a buscar ese documental en un servicio de películas por internet que tenemos acá y lo voy a ver, siempre que escucho a Chopin, ahora me acuerdo de tí, gracias por esta estupenda documentación en Chopin, su vida, y sus talentosos amigos, saludos desde San Diego

La Lupe dijo...

Gracias Bere! Que bueno que te guste, y espero que logres ver el documental, es muy bonito e interesante. Saludos de vuelta y un abrazo con cariño :D