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jueves, 1 de marzo de 2018

De Chopin: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Hoy es el cumpleaños 208 de Chopin, no preparé, como debería un post especial para celebrarlo, sin embargo este es para que no se diga que me he olvidado, no podría. 

Las flores de durazno que se ven en las fotos que recién tomé en los Viveros de Coyoacán me evocan a Chopin, frágiles sin dejar de ser hermosas.

Festejemos pues a mi amor Chopin, escuchemos su música sin dejar de sentir que él vive en ella.





martes, 17 de octubre de 2017

De Chopin: A 168 años de su muerte

Un día como hoy de hace ya muchos años Chopin dejó de respirar, pero nunca de existir.

Para recordarlo les propongo escuchar sus estudios en la interpretación de mi querida Val 



viernes, 13 de noviembre de 2015

De Chopin: El primer encuentro con George Sand

Mano de Chopin y Brazo de Sand
Después de visitar a Liszt y Marie en Suiza, George Sand se instala en París con sus dos hijos en el Hôtel de France que se encontraba en la rue Laffitte, un mes más tarde, en noviembre de 1836 el propio Liszt y su amante también van a vivir ahí, recordemos que los tres trababan buena amistad, así que ser vecinos les venía bien.

Al regreso de Liszt, Chopin y él se veían a menudo, tocaban a cuatro manos o a dos pianos, compartían su música y amistad.

Marie, es repudiada por la alta sociedad en la que siempre se movió, así que le nació la necesidad de pertenecer, de encajar en un grupo de gente, y recordemos que siempre le simpatizaron los intelectuales y artistas, así ella y Liszt organizaban reuniones a menudo. En este afán de ser parte de los intelectuales trata de imitar a George, en cuanto a escribir se refiere, y no la forma si no el ser escritora con pseudónimo masculino. Marie usará el nombre de Daniel Stern. En realidad Marie, aunque aparenta simpatizar con George Sand le tiene un poco de envidia por su talento y el desenfado con el que vive la Dama del Berry; y sí su amistad va a degenerar en intrigas y cosas feas que les platicaré más adelante.

Bueno pues en una de estas reuniones de Liszt y Marie, Chopin y George Sand se encuentran por primera vez, la fecha exacta se desconoce, pero sí es seguro que fue en el Hôtel de France. George se presenta con sus dos hijos: Maurice y Solange, los tres visten pantalones y son acompañados por la condesa Marliani. Chopin ya se encontraba ahí en compañía de Hiller.

¿Sus primeras impresiones?

Chopin a Hiller: “Qué antipática es esa Sand. ¿Es una mujer? Estoy por dudarlo…”

George a la condesa Marliani: “Ese señor Chopin ¿Es una niña?”

Y así se conocieron y su historia duraría 8 años.

Foto: Reproducciones de la mano de Chopin y el brazo de George Sand por Auguste Clésinger. La tomé en el Musée de la Vie romantique.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Heinrich Heine escribe acerca de Chopin

Ya en un post anterior (Heinrich Heine escribe acerca de Liszt) habíamos platicado que Heinrich Heine fue un poeta alemán que vivo en París en la misma época que Liszt y Chopin, y que además de poeta era uno de los críticos más exigentes e influyentes. 

Ya leímos lo que escribió sobre mi húngaro favorito, ahora les dejo por aquí lo que escribió, en 1837, sobre mi polaco favorito:

 "Sería injusto no mencionar a un pianista en este contexto, quien puede pretender ser el más celebrado, junto con Liszt. Es Chopin, que no sólo es un virtuoso deslumbrante, sino un compositor de altísimo orden. ¡Un hombre de calidad suprema, en verdad! Chopin es el favorito de cierta éli­te de conocedores que persiguen la suprema satisfacción espiritual de la música. Su brillo aristocrático, aromado por la glorificación del más alto círculo de la sociedad, noble como su persona. Chopin nació en Polonia de padre francés y madre polaca, y fue en parte formado en la tradición alemana. La influencia de tres naciones es perceptible en su personalidad: ha absorbido lo mejor que las tres le han podido ofrecer. Polonia le dio su mente caballerosa y su tristeza histórica, Francia su ligereza y su gracia, Alemania su romántica profundidad de sentimiento. La naturaleza le dio una figura esbelta y grácil, el más noble corazón y... genio. Sí, con respecto a Chopin debe hablarse de genio en el más cabal sentido del término. No es meramente un virtuoso, es un poeta. Y sabe proyectar a sus oyentes la poesía de su sentir. Es un poeta tonal y nada iguala el deleite que nos da cuando se sienta al piano e improvisa, Mas no es polaco, ni francés, ni alemán; da el efecto de una procedencia mucho más alta; se vislumbra su origen en la comarca de Mozart, de Rafael, de Goethe: su auténtica patria es la tierra de sueños de la poesía."

jueves, 3 de septiembre de 2015

De Chopin: Moja bieda

En la misma primera carta que recibe de la condesa, que es en la que le pide cuide su salud, entre otras recomendaciones, hay una esquela que María le manda, en la que se lee cariñosa y demuestra que piensa en él:

“Estamos inconsolables después de tu partida. Los tres días pasados nos parecieron siglos ¿Te lo parecieron también a ti? ¿Echas de menos a tus amigos, siquiera un poco? Me atrevo a contestar que sí por ti, y creo que no estoy equivocada, al menos eso es lo que deseo creer. Trato de convencerme de que ese sí viene de ti (pues seguramente sería tu respuesta, ¿verdad?). Dentro de dos semanas saldremos para Polonia. Veré a tus padres, ¡qué alegría para mí! Me pregunto si mi querida Ludwika me reconocerá. Adieu, mio carissimo maestro; no te olvides de Dresde, y luego de Polonia. Adieu. Adiós por ahora. ¡Ojalá podamos vernos pronto!... Casimir dijo que el piano de Sluzewo está completamente en ruinas y que es imposible tocar en él. Por lo tanto te pido que recuerdes el Pleyel. Espero oírtelo tocar en días más felices que los presentes. ¡Adiós, adiós, adiós! Esta palabra encierra cierta esperanza.”

Chopin guardó el secreto del compromiso, a excepción de sus padres, quienes intercambiaron visitas con los Wodzinski cuando estuvieron de regreso en Polonia, en la primera entrevista que tuvieron, María obsequió a los padres de Federico con un grabado que era copia del retrato que había hecho de él los meses pasados.

Una vez alguien me dijo que el amor se alimenta día a día para evitar que cambie o desaparezca, y Chopin y María sólo tenían las esquelas y posdatas que se enviaban a través de la correspondencia con la condesa. Sobre el compromiso nada se decía en la cartas, y Federico, aunque ansioso por saber, no se atrevía a preguntar. Pienso que el recato y los convencionalismos, como el pensar en incomodar a alguien, hay veces que hay que dejarlos a un lado, sobre todo si es por algo que para uno es importante y necesario saber; en fin, para Chopin eso era una falta de respeto inconcebible.

Sobre la salud de Chopin y sus hábitos, la condesa está bien informada, ya que su hijo Antoni vive en París y frecuenta al músico. Y lo cierto es que a Chopin le gustaban las reuniones aunque muchas de ellas ameritaban desvelarse y tomar frío nocturno.

Del piano no se olvidó, eligió un Pleyel que fue enviado a Sluzewo por barco.

La correspondencia entre Chopin y la Condesa/María pasa de ser cariñosa a cordial y luego a solamente de amabilidad convencional, hasta que en el primer trimestre de 1837 recibe la última esquela escrita por su “amada”:

“Sólo puedo escribiros estas pocas palabras para agradeceros el bonito cuaderno que me enviasteis. No trataré de deciros cuánta alegría experimenté al recibirlo, pues sería inútil. Os ruego que aceptéis la seguridad de todos los sentimientos de agradecimiento que os debo. Creed en el afecto que os ha jurado para toda la vida toda nuestra familia, y en especial vuestra peor alumna y amiga de la infancia. Adiós, mamá os besa muy tiernamente. 
Adiós, conservad nuestro recuerdo. 
María”

¿Qué hace Chopin? Nada, cuelga los tenis en silencio y se refugia en su música. Era de esos que les gusta ser conquistados y no conquistar, digo en cuestiones del amor, porque su música sí que conquista; pero en el amor no sabía que a la mayoría de las mujeres nos gusta ser conquistadas y queridas, que nos demuestren que somos importantes para quien pretende nuestro amor, claro que siempre hay que corresponder para que todo funcione bonito.

¿Qué pasa con María? Se casará en 1841 con el conde Joseph Skarbek y se divorcia de él 8 años después, alegando “no consumación del matrimonio”. Contrae segundas nupcias con el administrador de su familia, Ladislas Orpisawski, que también era tuberculoso, pero que logra vivir muchos años. Con él se va a vivir a Florencia y hasta el final de su vida tocará aquel piano Pleyel que Chopin le escogió, pero jamás volverá a hablar de su carissimo maestro. Muere en 1896 a los 77 años de edad.

Chopin tampoco volverá hablar del tema, reúne las cartas y esquelas, las guarda en un sobre, junto con una rosa seca y en el sobre escribe: Moja bieda, que quiere decir: Mi pena. Continúa escribiendo a la condesa como si nada hubiera pasado, y así mantuvo a salvo su amor propio, aunque en realidad vivía un luto de amor.

martes, 18 de agosto de 2015

De Chopin: Calladito se ve más bonito.

¿Por qué fue que la madre de María pide a los enamorados que no digan nada sobre su compromiso? Básicamente porque el conde, padre de María, no está convencido de que Chopin vaya a ser un buen esposo para su hija, esto no por su manera de ser o su persona en sí, era por su salud. La salud endeble del músico es el principal pero que le ponen, y la condesa decide retrasar el hablar con su marido del tema, con la esperanza de que en ese período de espera mejore la salud de Chopin y tenga como una carta bajo la manga para convencer a su esposo.  Así que insiste con el músico en que tenga los cuidados necesarios para estar bien, como lo podemos leer en la siguiente carta que escribe al polaco dos semanas después de la partida de éste, y que refiere a una carta de Federico.

"Tengo entendido que no estabas diciendo la verdad cuando solemnemente prometiste obedecer mis órdenes ya que no dices una sola palabra sobre el uso de medias de lana con tus pantuflas o ir a la cama antes de las once. Solamente hablas de Kunzel mintiendo. Hablando de los que ahora están de vuelta, y de mal humor porque no ves el Kaskels. Ha aumentado el número de personas que están ahora enojadas conmigo, gracias a ti, y yo estoy perdiendo mi buen nombre por tu culpa... Voy a escribir más de Varsovia, pero ahora tengo que repetir: Ten cuidado de tu salud, para que todo pueda estar bien."

Como prospecto de suegra, ella lo trata con familiaridad, lo bromea y hasta regaña, y él sabe que tiene la razón en ciertos puntos.

martes, 4 de agosto de 2015

De Chopin: Una declaración de amor.

El 24 de agosto de 1836, Chopin y los Wodzinski parten hacia Dresde, los amigos de Chopin permanecerán ahí hasta el 16 de septiembre, pero él saldrá rumbo a París el primer día del mismo mes. Dos días antes de su partida, reúne el coraje necesario y se le declara a María (ojalá hubiera una descripción del momento, pero no la encontré). María acepta gustosa, bajo la condición de que sus padres deben estar de acuerdo, y en ese mismo instante Chopin se entrevista con la condesa, quien le da una respuesta favorable por el momento, y es que aunque lo quería mucho y lo veía ya como a un miembro más de la familia, la salud de Federico le preocupaba, así que dio su consentimiento, pero les hizo prometer a los dos enamorados que guardarían el secreto hasta que ella hablara con su esposo y que este estuviera de acuerdo. Acordaron pues que la decisión final sería dada en la primavera o el verano del siguiente año.

Los Wodzinski regresarían a Polonia, y María se entusiasma con la idea de conocer a los padres de Federico y le dice a él que les regalará el retrato que le hizo en Marienbad, y para él promete tejerle unas zapatillas de abrigo con el afán de cuidar de su salud.

En su camino de regreso a París, Chopin se detiene en Leipzig y visita a Schumann, para él y su novia Clara, toca su Balada No.1 Op.23; al respecto Schumann escribe:

“De todas sus obras, creo que es la más genial. Después de un instante de reflexión, Chopin me ha dicho: ‘Eso me complace, pues es la que prefiero’.”


Debo decir que de las Baladas, esa es mi favorita, está inspirada en una canción de cuna y es realmente bella.

Pd. De Corredera: El domingo corrí la carrera Princesas run, primer festejo de mi próximo cumple; estuvo muy divertida, de puras mujeres, aunque como siempre, hubo uno que otro locochón colado con todo y disfraz. No hice el mejor tiempo, pero como parte de la recuperación tras mi primer medio maratón (¡Ay que chido se oye!), estuvo bastante bien: 10.24km en 56:29 mins. La medalla está muy bonita y todo fue de mi color favorito -> morado-lila. Lo mejor fue ver a todo el viejerío jugando a ser una princesa mientras corríamos 10km dejando un gran esfuerzo en ello.

viernes, 19 de junio de 2015

De Chopin: Un verano enamorado.

Una vez que Chopin reúne el dinero suficiente para sus vacaciones, decide pasar el verano con los Wodzinski, obvio el principal motivo de esto era María. Por el hermano de ella, Antonio, Chopin se entera de que la condesa y sus hijas irán a Marienbad; él llega al mismo hotel unos días después que ellas y permanece ahí del 28 de julio al 24 de agosto. Lo que pude leer de su estancia ahí es que se sabe que estuvo muy contento, alegre y enamorado, sin embargo mal de salud, el clima de Marienbad que en el día era seco y cálido y por las noches frío no le favorecía.

María lo llama “carissimo maestro” y lo hace posar mientras pinta un retrato de él, que es el que vemos en la imagen de arriba en este post.

La condesa lo quiere y trata como a un hijo. Chopin les toca el piano por las tardes y también hace de mimo, imita a Liszt, a Kalkbrenner y a Thalberg. Pero también trabaja, compone el primero y segundo de los Estudios Op.25, por cierto que el segundo lleva en la escritura del polaco la leyenda: “Retrato del alma de María”.

Después de esta estancia en Marienbad los Wodzinski regresan a Dresde y Chopin los acompañará, platicamos de eso en un siguiente post.



Pd. De corredera: El domingo corrí la carrera de Disney y me gustó mucho todo el show (al principio la playera no mucho jeje), me gustó más el circuito que fue en CU con variantes al que normalmente se corre ahí, pero lo que más me gustó es que bajé mi tiempo de 10 km. Mi app me anunció que a los 10 mi tiempo fue 55:29 y al final 10.26 km en 56:15. Y como me escribió un amigo “Eso es lo chido de correr,  que no compites contra nadie más que contigo mismo”. Así a mi playera de la emoción tristeza terminé poniéndole una gran sonrisa. (La medalla es la emoción furia jeje)