viernes, 13 de agosto de 2010

Teplitz

Los viajeros visitaron la ciudad bohemia de Teplitz, situado a los pies de las montañas Erzgebirge, que en aquel entonces era un balneario favorito de la aristocracia. Teplitz también fue visitado por Beethoven en 1811 y 1812, Liszt, Schumann y Wagner también estuvieron ahí.

Chopin se encontró a un judío de Varsovia llamado Ludwik Lempicki, quien lo llevó a una fiesta al palacio de Albrech Wallenstein (del que vemos una imágen que tomé de una página de turismo), que era la magnífica residencia del príncipe Karl Josef Clary; Federico asistió vestido de levita y con sus guantes blancos vieneses.

Después de la cena le pidieron que improvisara, Chopin se sentó al piano Graff que ahí se encontraba y solicitó que le indicaran un tema para la improvisación, el tema fue Moisés el Egipcio de Rossini, con el cual Chopin tejió uno de sus legendarios poemas tonales. Le pidieron que tocara 3 veces más.

En Praga

Chopin llega a Praga el 21 de agosto al mediodia, junto con sus amigos se hospeda en el hotel U Modre Hvezdy, que en español lo entendemos como Caballo Negro, ahí comen y terminando buscan a un amigo de los Skarbek llamado Waclaw Hanka, quien es bibliotecario del Museo Nacional Checo, distinguido lingüista, erudito eslavo y recolector de canciones populares.

Con él pasean por la ciudad y admiran la torre del Polvorín, la calles Celetna y Karlova, la plaza de la Ciudad Vieja y el puente Carlos, desde donde tienen una hermosa vista del castillo de Praga, visitan la catedral de San Vito, en la cual, Chopin se abstrae en la capilla de San Wenceslao y ante el ataúd de plata maciza de San Juan Nepomuseno. En el mueseo nacional los jóvenes anotaron su nombre en el libro de visitantes; Maciejewski escribió en él 4 estrofas en honor a Hanka, y Federico añadió la música en son de mazurka, música que compuso ahí mismo.

También visita a Pixis, profesor de violín y director de orquesta, le entrega una carta de Blahetka y de Würfel; Pixis lo recibe muy amablemente y le sugiere que se haga escuchar en Praga, pero Chopin declina cortésmente la invitación, ya que piensa lo siguiente: "Tengo pocos deseos de arruinar en Praga el buen nombre que adquirí en Viena. Como el propio Paganini resultó 'desacreditado' aquí, me cuidaré mucho de presentarme."

Conoce también al pianista Klengel, para quien también tenía una carta de Würfel. Klengel lo recibe muy bien y toca para él sus 48 fugas y cánones, cosa que no impresiona a Chopin, quien expresa que el pianista "Toca bien... esperaba algo mejor." (¡me encanta ese nivel de exigencia!)

Después de 2 días y medio en Praga, Federico y sus amigos reanuda su viaje, esta vez el destino es la ciudad bohemia de Teplitz. De Praga opina, en una carta a su familia: "La ciudad es hermosa en su totalidad, cuando uno la mira desde la colina del castillo; grande, antigua y alguna vez opulenta." (Praga 22 de Agosto de 1829)

Foto: Praga de mi libro Chopin's Europe

miércoles, 11 de agosto de 2010

Viena en sus propias palabras.

Después de unas vacaciones retomo el hilo de este blog exponiendo en las propias palabras de Chopin su experiencia en Viena; aquí fragmentos de una carta dirigida a su familia y que fue escrita un día después de su segundo concierto.

"Todos los profesionales de la música están cautivados con mi Rondo. Están sorprendidos por la belleza de la composición. Sé que gusto tanto a las damas como a los artistas."
Tenía bien claro que no era del agrado de los alemanes y esto opinaba al respecto:

"No hay un hijo de su madre que pueda gustarle a todos"

o lo que diríamos por acá en México
"No soy monedita de oro para caerle bien a todos"
La carta continúa así:

"Toqué en 2 ocasiones y el segundo éxito fue mejor que el primero; esto va en crescendo; tal como me gusta."
"Schuppanzigh me comentó que me voy de Viena muy pronto, que debo volver pronto. Contesté que si regreso lo haré para aprender, a lo que me contesto: En ese caso no tiene usted nada a qué regresar. Sólo cumplidos, eso sí me complacen. Blahetka me dijo que le sorprendía mucho el saber que todo lo que sé lo he aprendido en Varsovia; yo contesté que bajo la tutela de Zywny y Elsner el más grande burro podría aprender algo."
"Me encontré con Schuppanzigh y Czerny para despedirme. Czerny es más sensitivo que cualquiera de sus composiciones."
"En 2 noches y 1 dia estaremos en Praga; será un buen viaje con muy buena compañía."

En estos extractos de la carta de Federico a su famlia nos podemos dar cuenta de que quedó complacido con su viaje a Viena y sobre todo con los conciertos que, pese a su timidez y las reservas que tenía al principio, se anima dar. A mí me hubiera gustado mucho que platicara en sus cartas si Czerny le contó anécdotas de Beethoven o de su experiencia siendo su alumno, pero no encontré nada al respecto.

En el siguiente post veremos qué tal le va en Praga.

jueves, 29 de julio de 2010

Se despide de Viena

Mientras llega la fecha del 2º concierto Chopin socializa: Fue frecuente visitante de los Blahetka, donde tocaba con Marie Leopoldine, defendiendo su piano y criticando el fortissimo de ella, hasta que la amable muchacha fue convencida razonablemente. También fue invitado de Czerny, famoso compositor y brillante maestro (a quien vemos en la imágen), discipulo de Beethoven y maestro de Liszt; cuando Federico lo visitaba tocaban composiciones para 2 pianos.

La fecha para el 2º concierto se fijó para el 18 de agosto y sería una especie de despedida de Viena ya que partiría al día siguiente.

El programa del 2º concierto comprendía: La obertura de Berokönig ópera de Lindpaintner, El Rondó a la Cracoviana de Chopin, La Polonesa de Mayseder para violín, ejecutada por el joven violinista Joseph Khayl, Las Variaciones sobre La ci darem la mano de Chopin y un ballet.

Para el Rondó Federico tocó con su mejor estilo y triunfó como pianista y compositor. Al finalizar esta pieza hubo un tremendo estallido de aplausos y ¡Bravos! Desde Lachner, el director, al afinador del piano, todos felicitaron a Chopin por su ejecución. Esto se repitió después de Las Variaciones, que cautivaron especialmente a Haslinger y Blahetka.

A la mañana siguiente se despide de sus nuevos amigos, quienes le piden que vuelva pronto. Wurfel le da cartas de presentación y lo insta para dar conciertos en Praga y Desde. Se va sin revisar las críticas de su concierto. A las 9 de la noche la diligencia parte hacia Praga.

lunes, 26 de julio de 2010

Un escucha de Chopin tuvo un altercado con Beethoven

Entre las personalidades que asistieron al primer concierto de Chopin en Viena estuvo el príncipe Lichnowski, quien en aquella época, y en la de Beethoven era un mecenas del arte y particularmente de los músicos, y fue con él con quien precisamente Beethoven tuvo un dramático altercado. Bernard Gavoty nos lo describe así:

En 1806, el príncipe Lichnowski, bienhechor de Beethoven, recibe a oficiales franceses que están de paso. Cuando se le pide que se siente al piano, Beethoven se niega. El príncipe reitera su orden. Beethoven, furioso, corre a encerrarse en su habitación. El príncipe ordena a sus criados que derriben la puerta, detrás de la cual encuentran al maestro, con los ojos chispeantes de cólera. Se apodera de una butaca, la blande; se la arrancan de las manos. Entonces, sin vacilar se va del castillo. En la primera parada, en el camino a Viena, envía unas líneas a su mecenas, quien las leerá con extremo enojo: “Príncipe, lo que sois lo sois por el azar de nacimiento. Lo que soy yo lo soy por mí. ¡Siempre habrá príncipes y nobleza, pero hay un solo Beethoven!”

NOTA Aclaratoria: El Lichnowski que escucha a Chopin se llama Moritz y es hermano de Karl, el príncipe mecenas de Beethoven. A diferencia de Karl, Moritz sí conservó la amistad con Beethoven y fue quien escuchó a Federico en su primer concierto en Viena, de hecho le ofreció para su segundo concierto el piano de Beethoven. Una disculpa por la confusión de los hermanos Lichnowski.

viernes, 23 de julio de 2010

Su Primer Concierto en Viena

Pasa la primera semana en Viena, han sido 7 hermosos y felices días, nublados sólo por el pensamiento de que es necesario que de un concierto.

Finalmente acepta el ofrecimiento que Gallenberg le hizo, el cual consistía en presentarse en el Teatro de la Opera Imperial y Real, del cual es el administrador, es un escenario venerable y temible. Chopin elige un piano Graff para su debut en Viena.

Este primer concierto tiene lugar el 11 de Agosto de 1829 y fue conformado por el siguiente programa: La obertura de Prometeo y un ballet; de Chopin sus variaciones sobre "La ci darem la mano" y unas improvisaciones que resultaron ser de "La Dama Blanca " y de una canción polaca llamada "Shmiel" (El hombrecito); ambas intervenciones del polaco separadas por un trozo de canto.

A la hora del concierto, la sala no estuvo llena, cosa que, como el mismo Chopin confesó, lo animó en realidad. Demer, el anciano director de escena le informa que, si bien no es una sala llena, hay personalidades notables entre el público: Lichnowski, Schwarzenberg, Wrbna y el mismísimo conde Deietrichstein de la corte imperial. Los compañeros de viaje de Federico eran sus espías de platea.

Saludado por los aplausos, se halló solo en el escenario del gran teatro. La orquesta estaba en la platea como en la ópera. Y llegó la hora de su interpretación.

Después de la primera variación, los aplausos fueron tan fuertes que no pudo oir el tutti de la orquesta. Con la improvisación de "La Dama Blanca" de Boïeldieu, con añadidura de la improvisación de la canción polaca "Shmiel", el publicó enloqueció de entusiasmo. Los aplausos se mezclaban con los gritos de "BRAVO"; incluso la orquesta que se había mostrado rebelde ante el joven desconocido se rindió al virtuoso y lo llenó de aplausos. Sus espías de platea, le informaron que el público se sobresaltaba en sus asientos. Gallenberg inmediatamente sugirió otro concierto.

Una vez pasada la euforia del emotivo concierto, Chopin escribe a sus padres tanto su perceptión, como los comentarios que recibió, aquí fragmentos de la carta a su familia: "ejecución de una sonoridad demasiado débil, demasiado delicado para oyentes acostumbrados, como los de aquí, a escuchar a los artistas que desfondan su piano. Pero a mí me gusta más eso, y no que me digan que toco con demasiada fuerza. Por lo menos tengo a las damas a mi favor: mi ejecución les gusta."

Las personalidades de la música como Schwarzenberg o Wrbna, hablaron de la elegancia de su ejecución, se lo encuentra simpático, gusta.

Del siguiente concierto en Viena platicaremos posteriomente.
Foto: Rosa Polaca la tomé en el Hospicio Cabañas el noviembre pasado que anduvimos de vacaciones por allá.

martes, 20 de julio de 2010

Rodeado de celebridades

En Viena conoce a mucha gente. El editor Haslinger, quien quiere publicarle la Sonata en do menor y las Variaciones sobre "La ci darem la mano", lo recibe amablemente.

Stein y Graff, 2 fabricantes de pianos rivales, le muestran sus más hermosos instrumentos.

Es presentado al conde Gallenberg, esposo de Guilietta Gucciardi (a quien vemos en la imagen), la que hizo sufrir mucho a Beethoven, le inspiró la Sonata Claro de Luna, y que al final prefirió a ese joven aristócrata.

Würfel, además de ser amigo de la familia, como ya platicamos antes, es el antiguo profesor de órgano de Federico, y es él quien lo presenta con gente importante: Schuppanzigh, jefe de un renombrado cuarteto, a quien Beethoven quería mucho; Seyfried un alumno de Mozart; Czerny, heredero de una gran tradición; y más músicos: Girowetz, Lachner, Merck, Lewi. Todos ellos se alegraron de conocer a Chopin, quien es recibido con el papel de "desconocido-conocido", "figura del año", "el extraño vestido de negro de quien se dicen maravillas". Le aconsejan establecerse en Viena, o bien pasar un buen tiempo ahí, y también le dicen que debe hacerse escuchar sin demora; con respecto a esto Federico es muy tímido y le cuesta decidirse a dar o no un concierto, está rodeado de celebridades, y él no ha practicado por más de 2 semanas, ¿se decidirá finalmente a hacerse escuchar en Viena? platicaremos de eso en el siguiente post.